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Yo que creo en las hadas, en las ninfas y en la magia, ha llegado a mí una historia de casualidades y misterios ocurrida hace dos días, historia que no puedo por menos que dejar en fiel reflejo para vuestra curiosidad.

Kilómetro 7 de la A4, caída la noche sobre el río negro de la carretera, a menos de 2 horas de cambiar fecha en calendario, un motorista se para inevitablemente en el arcén tras perder el aire de una de sus ruedas.

En su soledad no estaba solo. Alguien que se acercaba con su vehículo y en acto samaritano de cordial encuentro ofrecer su mejor caridad, ofrece su mejor ayuda.

De golpe todo sucede, lo que no se espera llega y el corazón del buen intencionado samaritano decide dejar de latir.

El alma en libertad del motorista reconoce y sabe que está en sus actos tan frágil vida y con el auxilio de mejor conocimiento le salva eso, el todo, la vida.

He pues que es así como la verdad de la caridad nos muestra el camino de la mejor vida con el mejor de los premios, seguir viviendo y hacer que viva. Quiso ayudar y fue ayudado, sucedió el 27 de febrero de este año 2017, sobre el asfalto negro, hace tan solo unos días.

Desde nuestra ONG, no podemos por menos que ofrecer nuestra mejor reverencia a ambos actos y desear la mejor de las suertes, el mejor de los caminos, pues ambos, siguen andando.

Soreir… pues nos dejáis una buena lección de vida.

IMU-España

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